viernes, 23 de junio de 2017

Cabeza de rato ou cola de león?



Son dúas aspiracións tan contrapostas como o son os modelos de práctica aos que aspira o xogador. Detrás deles está o egocentrismo, os intereses particulares, ás veces por riba da dinámica de grupo. O principiante total mesmo agradece ser cola de león porque xogar cos mellores acelerará o seu proceso de aprendizaxe. Cando o xogador alcanza unha fase mesetaria, pode suceder que desexe mudar o seu obxectivo e facer súa a máxima “entre os cegos, o chosco é o máis sabio”. Nese mar calmo onde parece que os niveis se teñen estabilizado, o cabeza de rato satisfará a súa vaidade e o seu ego machucando nos colas de rato; ou pode que canse de estancarse e aspire a máis, mesmo a abordar o estado de cabeza de león. Ese é o reino dos estacazos, das curas de humildade, da clarificación de obxectivos e a posta a proba dos principios necesarios para a maduración. É nese mundo no que as paixóns semellan concentrarse nos logros tanxibles. Cando estes non se corresponden co traballo realizado e coas expectativas, prodúcese un estancamento no que se conserva o status de vaca sacra, máis polos froitos da memoria que polo contraste dunha realidade que se dulcifica con pretextos ben chuscos. É a clase dos que un día marcado no calendario gañáronlle a fulanito ou a menganito; é a clase dos que miran de esguello á bancada cando realizan unha diablura nos torneos churrasqueiros da urbanización. Por baixo deles, latexan incontables niveis de mundos e inframundos habilitados por coliñas de león, cabezas de rato e colas tamén de roedor: a feira das vanidades!




                                                    























© imagen: Alex.psicologia clínica: "egolatría"




© entrada: Santi Casal. 2017

La importancia del poder asertivo


La RAE define asertividad como la cualidad de expresar la propia opinión de una manera firme. El ejercicio del poder asertivo no tiene, pues, nada que ver con la mala prensa que a menudo se ha ganado en el imaginario colectivo la virtud de utilizar las palabras adecuadas para que los derechos no sean pisoteados impunemente.
La competición del pádel, por las propias características de este deporte, brinda durante un partido innumerables situaciones en las que los actos de afirmación deben ser expresados con libertad y con la energía precisa para ser tenidos en cuenta. El bote de la pelota, las líneas, las fronteras minúsculas entre el cristal, la malla, el suelo, la altura del bote que precede al saque, la invasión del campo  contrario o, más sutil, del territorio después de la línea de saque antes de que la bola cruce el mediocampo, los gritos cuando va a golpear el contrario, el cantar “out” antes de tiempo, los gestos fuera de lugar o amenazantes...
El pádel, como escuela de la vida, exige a los participantes que no desistan del deber de pronunciarse con sinceridad y energía sobre los hechos para que el juego se desarrolle en un clima de respeto a la igualdad de oportunidades. Todos hemos sentido vergüenza ajena y hemos sufrido alguna vez cuando hemos visto a una pareja empeñada en ganar a toda costa, robar bolas y amilanar a la contraria por mostrarse pusilánime.
Una vez que la falta de capacidad asertiva de una pareja queda en evidencia y se intuye que así va a seguir siendo hasta que acabe el partido, nosotros como espectadores no podemos intermediar en la resolución de conflictos dentro de la pista, cual sí lo puede hacer un juez federativo. Aun en este caso, no es una buena filosofía cifrar la administración de Justicia en figuras externas a la competitiva; parece a todas luces más adecuado desarrollar y potenciar los mecanismos de defensa y autoafirmación necesarios en origen para la supervivencia del modelo que cada individuo representa. El pádel como ejercicio de aprendizaje vital.




© Santi Casal, 2017




miércoles, 21 de junio de 2017

Ponderación de la estética

                                                     Ponderación de la estética

Existen lances del juego que muestran a padeleros vanidosos jugando “de cara a la galería”. Esa expresión refleja uno de los errores capitales del deportista: estar más pendiente del juicio, la aprobación y el despertar de la aspiración en el público que de la eficacia en la toma de decisiones. Desde esa vulnerabilidad algunos jugadores eligen ejecuciones que supuestamente responden a cánones escolásticos, que dan pedigrí pero a menudo se escapan al control del jugador, que sobrevalora sus capacidades reales. Porque si bien es cierto que la buena ejecución técnica se corresponde con el resultado eficaz del golpeo, no es menos cierto que muchos jugadores se han hecho a si mismos sin en asesoramiento de un instructor, sin modelos de los que tomar recortes en vivo. A estos emprendedores les ha guiado la búsqueda de la eficacia y han sistematizado golpes que ,aun no entrando dentro de la ortodoxia, si les sirven para poder medirse a otros contrincantes y disfrutar del juego.

Sucede que, en ocasiones, esos practicantes pierden puntualmente la humildad y quieren emular los golpes mágicos de los más mejores que, sin embargo, no están a su alcance. En esos lances resulta chusco presenciar sus lamentos de frustración por haber fallado un golpe como si ese no fuera el desenlace esperable cuando no se corresponden capacidad y objetivos. Esas interjecciones quejosas son solo ruido innecesario que resta concentración e introduce al jugador o a la pareja en la senda descendente que conduce a la derrota y, lo que es peor, a la sensación de fracaso. Por tanto, ¡menos alharacas, objetivos alcanzables, humildad y noción de la realidad! Nuestro rendimiento y también nuestra capacidad para encontrar el placer motivador lo agradecerán.




miércoles, 14 de junio de 2017

La elección de pareja

El pádel es un deporte de equipo. De un equipo reducido a dos elementos, lo cual expresa con elocuencia la importancia de acertar en la elección del compañero. Así, se habla de practicar la alquimia en la combinación de las bondades de zurdo y diestro, rematador y colocador, impulsivo y tranquilo, creativo y esquemático, frío y apasionado, primario y secundario, etcétera, etcétera. Pero si importante es encontrar la mejor fórmula de combinar jugadores dadas sus características físicas, su condición técnica y su desarrollo de las tácticas, tanto o más importante es conseguir la complementariedad psicológica, sin la cual es imposible un clima de sintonía sostenible en el tiempo desde el que compartir objetivos actuar desde niveles de motivación asimilables y defender los mismos principios básicos.

He visto parejas a priori muy superiores y en el papel de favoritas destacadas caer ante otras mucho más modestas en potencial físico, técnico y táctico por causa de un factor emocional sobrevenido, por un clima de críticas, comentarios negativos, falta de apoyo y borrosidad en contrapesar el esfuerzo que se precisa para alcanzar el éxito. Entre las parejas de primer nivel éste es un tema bien resuelto. No se forman de la noche a la mañana; antes de sellar su colaboración pasan por un proceso de conocimiento el uno del otro, la una de la otra y de prueba de convivencia, dentro y fuera de la pista, que les lleva a confiar en que su elección ha sido un acierto. Una pareja bien avenida no se forma en un día y tampoco se deshace en ese mismo plazo. Antes de que esto suceda habrán sonado señales de alarma insilenciables: pérdida de confianza, de humor, de alegría, crecimiento dispar o falta de paciencia, incomprensión ante factores puntuales que afectan al rendimiento, divergencia creciente en objetivos y valores, etc. etc. etc.  Siempre se lo digo a los principiantes:  ¡jugar para ser felices y si vuestro compañero es tóxico no abandonéis la práctica de un deporte tan maravilloso; romped con el compañero y buscad otro de un nivel parejo al vuestro con el que crecer juntos durante un buen tiempo!.


© Santi Casal. 2017




lunes, 5 de junio de 2017

Propiedades terapéuticas da práctica do pádel


Moito se fala dos beneficios do pádel para a saúde do corpo. Estamos a falar dun deporte que admite un grao de dedicación aberto a unha escala infinita, a unha demanda de recursos tan variada e axeitada como requira a condición dos practicantes. Na escola onde eu impartín clases nun momento dado había un colega que facía as veces de sparring cos alumnos en horas extras de aprendizaxe da competición e desenvolvía o seu papel nun habano de dezaseis niveis de dificultade, para implementar o máis indicado en cada situación. O sparring retroalimentábase co rendemento dos alumnos e conseguía, segundo el, unha serie de ricas vantaxes para o exercicio da súa laboura, entre outros:

-       Prevención/evitación de lesións
-       Incremento da motivación
-       Inmersión no ludismo
-       Focalización
-       Gusto polo “coleccionismo” das experiencias no adestramento
-       Adestramento na visualización: dos xestos, da mecánica, do papel de gañador...
-       Incremento da confianza nos propios recursos, e un largo etcétera de beneficios...

Pero si importantes son as bondades para o aparato locomotor, o sistema circulatorio, o cardiorespiratorio do pádel, tanto máis importante é o impacto benéfico na psique dos practicantes e que, en definitiva, explica o éxito dunha práctica que vai camiño de convertirse na segunda que máis licencias aglutina no país. Xa falamos das virtudes da focalización na actividade como dispersadora do ruido e dos bucles mentales que a loita diaria nunha sociedade ultracompetitiva promove. Pero ademáis hai que sumar varios factores:

-O pracer de contribuir co mellor desempeño no desenvolvemento dunha experiencia que fai felices a catro persoas no mesmo lugar e á mesma hora.
-O papel da distinticidade e da creatividade
-A linguaxe corporal
-A socialización, antes, durante e despóis do partido
-A mobilización de recursos, ás veces formidable
-A capacidade para mandar na mente, aprazar a dedicación a temas aprazables, simplificar o complexo e darlle volumen e complexidade ao sinxelo.
-Crear, anticiparse, innovar, experimentar, DIVERTIRSE.




                                                Preparación para o remate. Sergio Casal


© Santi Casal. 2017

 ¡ Deportes para ricos!   O outro día espétame un compañeiro da Facultade ao que non vía dende hai corenta anos: ¡Carallo, meu, así que agor...